martes, 21 de junio de 2011

ELCONCIERTO







UNA COMEDIA SIMPÁTICA DE PERSONAJES ADORABLES EN UN VIAJE POR LA DIGNIDAD 
EL CONCIERTO
PREMIADA EN ITALIA (DAVID DE DONATELLO), FRANCIA (CESAR) Y EN ESPAÑA (GALERÍA 59)


Transeuropa presenta en DVD el film EL CONCIERTO dirigido por Radu Mihaileanu, realizador rumano, de origen judío y radicado en París. Es recordado en la Argentina por dos de sus largometrajes: “El tren de la vida” y “Ser digno de ser”. El rodaje se llevó a cabo durante tres semanas en Bucarest (Rumanía), dos días en Moscú (Rusia), y ocho semanas en París (Francia). Ha recibido los siguientes galardones: Mejor Música (Armand Amar) y Mejor Sonido de los Premios César (Francia); Mejor Película Extranjera (Categoría Comedia ) y Mejor Director Extranjero de los Premios Galería 59 (España); Mejor Director de un Film Europeo del Sindicato Nacional Italiano de Periodistas de Cine; Mejor Film de la Unión Europea de los Premios David di Donatello (Italia).
En la Rusia de Brézhnev, Andrei Filipov era el director de orquesta más importante de la Unión Soviética y dirigía la famosa Orquesta de Bolshoi hasta que, tras haber renunciado a separarse de sus músicos judíos entre los que se encuentra su mejor amigo Sacha, fue despedido en lo más alto de su carrera. Treinta años después, Andrei sigue trabajando en Bolshoi pero... como hombre de la limpieza. Sin embargo, una noche que se queda hasta tarde para limpiar de arriba a abajo el despacho del jefe del lugar, Andrei se encuentra con un fax para el director: se trata de una invitación del Teatro de Châtelet para que la Orquesta de Bolshoi vaya a tocar a París. De repente a Andrei se le ocurre una locura: ¿por qué no reunir a sus antiguos compañeros músicos, que ahora sólo viven de pequeños trabajillos, y llevárselos a París haciéndose pasar por la Bolshoi? Es la oportunidad que todos estaban esperando para la jugar la revancha...
Radu Mihaileanu nació en Bucarest, Rumania el 23 de abril de 1958 en el seno de una familia judía en la que se habla yiddish. Hijo de un periodista deportado durante la guerra y de una editora de libros infantiles. Antes de dejar Rumania, perteneció a una compañía de teatro (como autor, director de escena y actor) y fue actor en el Teatro Yiddish de Bucarest. Abandonó Rumania en 1980, huyendo de la dictadura de Ceaucescu. Se fue primero a Israel antes de llegar a Francia para cursar estudios en el IDHEC (Instituto de Estudios Superiores de Cinematografía) de 1980 a 1983. Fue asistente de dirección de Marco Ferreri, Jean-Pierre Mocky, John Glen, Fernando Trueba, Nicole Garcia, Michel Legrand. Fue asistente de montaje de "Un amor de Swann", de Volker Schlondorff. Su filmografía completa como director es esta: Cortos: "Les quatre saisons"(1980), "Un vieux"(1981), "Un mort"(1982), "Happy end"(1983), "Naissance de Blimp"(1984), "Le Voyour"(1985) y "Mensonge d'un clochard" (1989). TRAIDOR (1993), “Bonjour Antoine” (Telefilm, 1996), EL TREN DE LA VIDA (1998), “Les Pygmées de Carlo” (Telefilm, 2002), SER DIGNO DE SER (2005), EL CONCIERTO (2009) y LA SOURCE DES FEMMES (2011).





FICHA TECNICA
EL CONCIERTO
(“Le concert”, Francia – Italia – Rumania – Bélgica - Federación Rusa, 2009)
Dirección: RADU MIHAILEANU. Producción: ALAIN ATTAL. Co-producción: VALERIO DE PAOLIS, ANDRÉ LOGIE, VLAD PAUNESCU. Guión: ALAIN-MICHEL BLANC, MATTHEW ROBBINS y RADU MIHAILEANU. Historia original: HÉCTOR CABELLO REYES, THIERRY DEGRANDI. Fotografía: LAURENT DAILLAND. Música: ARMAND AMAR. Montaje: LUDO TROCH. Diseño de producción: CHRISTIAN NICULESCU, STANISLAS REYDELLET. Dirección de arte: VLAD ROSEANU. Vestuario: VIORICA PETROVICI, MAIRA RAMEDHAN LÉVY. Maquillaje: DANIELA BUSOIU, BERNARD FLOCH, MICHÈLE CONSTANTINIDES. Sonido: NICOLAS BOURGEOIS, PIERRE EXCOFFIER. Efectos visuales: MARC OBIN, NICOLAS DELBECQ. Duración: 119’. Distribuye: GIJEF S.A.
Intérpretes: ALEKSEI GUSKOV (Andrey Simonovich Filipov), MÉLANIE LAURENT (Anne-Marie Jacquet / Lea), DMITRI NAZAROV (Aleksandr Abramovich Grosman "Sasha"), VALERIY BARINOV (Ivan Gavrilov), FRANÇOIS BERLÉAND (Olivier Morne Duplessis), MIOU-MIOU (Guylène de La Rivière), LIONEL ABELANSKI (Jean-Paul Carrère), LAURENT BATEAU (Bertrand).


ENTREVISTA CON RADU MIHAILEANU

¿Cómo nace el proyecto?
Primero se puso en contacto conmigo un productor, que me propuso una sinopsis escrita por dos autores jóvenes: se trataba de una falsa orquesta del Bolshoi que se presentaba en París. Me gustaba mucho la idea principal, el resto menos. Así que le pregunté al productor si podía desarrollar mi propio guión partiendo de esa idea y me dijo que sí.
A través de la metáfora del concierto, la película habla de las relaciones fundamentales entre el individuo y la colectividad.
Cuando estaba haciendo las mezclas de audio comprendí que esta metáfora también reside en la propia elección del concierto que se interpreta al final de la película: el Concierto para violín y orquesta de Tchaikovsky. Para mí, se trata realmente de la relación entre el individuo y la colectividad lo que nos remite a la crisis actual. Hoy en día constatamos que hemos alcanzado el grado máximo del individualismo y que los seres humanos se sienten en una posición inestable con respecto al mundo: les gustaría mantener los derechos fundamentales del individuo aunque inscritos en una sociedad un poco más solidaria.
¿Cómo podemos definir el humor de la película?
El humor que más me gusta es el que da una respuesta al sufrimiento y a la dificultad. Para mí el humor es un arma maravillosa e inteligente contra la barbarie y la muerte, una escisión de la tragedia que es su hermana gemela. De hecho, en la película, el humor viene de una herida que se produjo hace treinta años, en la URSS de Brezhnev. En aquella época, los personajes fueron humillados y echados por tierra. Su voluntad de volverse a poner de pie y de recuperar su dignidad exige también una buena dosis de humor. Más allá de su tragedia, los protagonistas del Concierto tienen la fuerza de llegar al final de sus sueños gracias al humor. Para mí, es la manifestación más hermosa de la energía vital.
El rodaje del concierto es de un virtuosismo increíble. ¿Cómo se preparó?
¡Fue una pesadilla que duró seis meses! Tenía mucho miedo a esta escena porque la película termina con el concierto y es lo que marca con qué espíritu va a salir el espectador de la sala: no podía permitirme fastidiarla en esa escena. Sin contar con que nunca había rodado un concierto de música clásica. Empecé viendo todas las películas posibles sobre música, varios DVD de conciertos, clásicos, rock, etc. Y aprendí muchísimo: cuál es el "lenguaje" y la importancia de cada instrumento, en qué momento hay que filmar y de qué manera para que sea eficaz desde un punto de vista dramático. En el momento del rodaje, trabajé con tres cámaras, cada una de ellas encargada de encuadrar a tal o tal músico o sección: era un trabajo mucho más difícil si teníamos en cuenta que sólo había cuatro días para hacerlo y que había que proteger al máximo a los actores de toda esa tensión. Por último, ya en el rodaje, tuve que tener en cuenta los flashbacks que había que insertar en el montaje al milímetro, en función de los diversos acentos musicales.

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